Para reducir el consumo energético y su impacto ambiental, es fundamental hacer un uso más eficiente de la energía. Y en este reto, la vivienda tiene un papel importante, ya que los hogares representan más del 20% del consumo energético de España, según el IDAE. Sin embargo, aunque adoptar hábitos responsables puede ayudar a reducir el gasto energético y las emisiones asociadas, todavía existen numerosos mitos y falsas creencias sobre cómo ahorrar energía en casa que pueden llevarnos a tomar decisiones poco eficaces o, incluso, contraproducentes.
Desde Testa Homes, como plataforma residencial integrada de gestión, transformación y venta de activos propios, somos conscientes de que, aunque cada vez existe una mayor conciencia sobre la importancia de ahorrar energía, no siempre resulta fácil distinguir qué hábitos contribuyen realmente a reducir el consumo. Por eso, en el post de hoy, repasamos algunas de las creencias más extendidas sobre el ahorro energético en casa para aclarar qué hay de verdad en ellas y cuáles conviene desterrar. ¡Sigue leyendo y descubre cuánto sabes realmente sobre cómo ahorrar energía!
Ocho mitos y verdades sobre cómo ahorrar energía en casa
Ahorrar energía no siempre consiste en hacer lo que parece más lógico. Algunos hábitos cotidianos pueden tener más efecto del esperado, mientras que otros no ofrecen los resultados que imaginamos. Estas son ocho cuestiones que conviene conocer para distinguir los mitos de las verdades y entender mejor cómo consumir energía en casa:
- Dejar la calefacción encendida todo el día permite ahorrar energía – FALSO. Mantener la calefacción encendida cuando no hay nadie en casa obliga al sistema a seguir compensando las pérdidas de calor, lo que aumenta el consumo energético. Ahorrar calefacción requiere adaptar su uso a los horarios y apagarla cuando no se necesita, por ejemplo, durante las horas de ausencia o por la noche. Además, subir el termostato al máximo tampoco consigue que la vivienda se caliente más rápido. Esta práctica puede provocar un sobrecalentamiento y un gasto innecesario. Para mantener el confort y controlar el consumo, se recomienda ajustar la temperatura a unos 19-21 °C durante el día.
- Dejar los aparatos en modo espera no gasta electricidad– FALSO. Aunque parezcan apagados, los dispositivos en modo espera (stand by) siguen consumiendo energía para mantener activas algunas funciones, como las luces indicadoras o la recepción de órdenes del mando a distancia. Este gasto, conocido como consumo fantasma, puede acumularse cuando afecta a varios aparatos del hogar. Por eso, desconectarlos por completo cuando no se utilizan ayuda a evitar ese consumo innecesario.
- Fregar a mano es más eficiente que utilizar el lavavajillas– FALSO. Aunque pueda parecer que fregar a mano es más eficiente, un lavavajillas moderno suele gastar menos agua y energía, especialmente cuando se utiliza con la carga completa. Mientras que un ciclo puede consumir entre 10 y 12 litros de agua, lavar la misma cantidad de platos a mano puede requerir entre 30 y 88 litros si se deja el grifo abierto. Para aprovechar mejor estos recursos, se recomienda utilizar programas de bajas emisiones, poner el aparato en marcha cuando esté lleno y retirar los restos sólidos de comida sin enjuagar previamente la vajilla bajo el grifo.
- Las cocinas eléctricas consumen menos que las de gas– FALSO. El consumo depende del tipo de tecnología y del coste de la energía. Las vitrocerámicas tradicionales suelen ser menos eficientes que las cocinas de gas, ya que parte del calor se pierde al calentar la superficie de vidrio. En cambio, las placas de inducción aprovechan mejor la energía y pueden resultar más eficientes que el gas, aunque el coste final depende de las tarifas eléctricas y del combustible. Para cocinar con un menor consumo, conviene elegir recipientes adecuados, tapar las ollas para conservar el calor y utilizar tecnologías eficientes, como la inducción.
- Los ciclos rápidos de la lavadora reducen el gasto eléctrico– FALSO. Aunque duran menos, los programas rápidos no siempre consumen menos electricidad, ya que están diseñados para terminar el lavado en poco tiempo y pueden requerir más energía durante el ciclo. El gasto final depende del modelo y del programa elegido, por lo que una duración menor no garantiza un ahorro. En cambio, los programas ecológicos permiten reducir el consumo al lavar a temperaturas más bajas, y resultan una buena opción para ahorrar energía en las coladas habituales.
- Apagar la nevera por la noche o mantenerla vacía ayuda a ahorrar energía– FALSO. El frigorífico necesita funcionar de forma continua para conservar los alimentos a una temperatura segura. Desconectarlo durante la noche puede comprometer su conservación y obligar al aparato a recuperar el frío al volver a encenderlo. Por otro lado, tenerlo prácticamente vacío no garantiza un menor gasto, ya que los alimentos contribuyen a estabilizar la temperatura interior. Lo más recomendable es mantenerlo conectado, organizar bien su contenido y evitar que esté demasiado lleno para facilitar la circulación del aire.
- Las bombillas LED apenas se notan en la factura de la luz– FALSO. Cambiar las bombillas tradicionales por LED puede marcar la diferencia en el consumo energético del hogar. Para ofrecer la misma cantidad de luz, necesitan hasta un 80% menos de electricidad y aprovechan mejor la energía, ya que generan menos calor. Además, pueden superar las 25.000 horas de vida útil, por lo que también reducen el gasto en recambios.
- Las ventanas apenas influyen en el consumo energético del hogar– FALSO. Aunque a menudo pasan desapercibidas, las ventanas pueden ser una de las principales vías de pérdida de energía en una vivienda. Cuando los cristales aíslan poco o existen rendijas en los marcos, parte del calor se escapa en invierno y entra desde el exterior en verano. Esto dificulta mantener una temperatura confortable y obliga a la calefacción y al aire acondicionado a trabajar durante más tiempo, con el consiguiente aumento del consumo. Para evitarlo, conviene revisar el estado de los cierres, instalar burletes en las juntas y, cuando sea necesario, apostar por ventanas con doble acristalamiento.